martes 8 de julio de 2008

Hoy caminé


Luego de secar mi cerebro con ideas abstractas sobre lo que el cine de Wong Kar Wai representa. Caminé.......

Caminé entre el mar de gente que andaba hacia rumbos específicos a lugares que les remitían algún tipo de responsabilidad y celeridad. El 90% tenían miradas perdidas y abstraídas en puntos fijos delante de ellos mismos, el otro 10% divagaba en un ánimo por continuar aunque su cuerpo ya no reparaba en lo que estaba haciendo, o sea en un estado de automático.


Es el espíritu de los finales, de estudiar en la PUCP y amanecerte para escribir o aprender lo que no hiciste durante todo el ciclo.


Solo atiné a mirar el cielo, siempre lo hago cuando quiero escapar de mi espacio y entender que puedo cumplir todas las tareas que tengo estipuladas....pero ya no tenía nada más que hacer.


Doblé el cuello y sonó un conejo, uno de tantos que me acompañaron durante las madrugadas gélidas y copiosas de humedad de la última semana.


Mis piernas eran esbozos de marionetas, que caminaban una tras otra con pasos ensayados sin predeterminar alguna respuesta, solo funcionaban como sistemas de apoyo y respondían a movimientos ensayados, cuadriculados, extraños. Mi rodilla habló y pidió un poco de aceite, mientras mis dedos la auxiliaron, las palmas de mi mamo las levantaron como pedazos de carne dispuestos a ponerlos en funcionamiento hasta su paradero.


Esos ojos hinchados eran símbolo de horas frente a la computadora intentando depositar toda la sabiduría que pude recolectar a lo largo de los años para redactar ensayos. Se caían uno tras otro como pedazos de hielo inmenso, como trozos de iceberg que rompen en aguas tranquilas en medio de la antártica.


Tenía ganas de dormir, caí como un saco de papas, en medio de un campo abierto, recubierto con mucho aire y un poco de sol.

Las melodías comenzaron a sonar, el ambiente recobró un significado estacional, las emociones se ordenaron en mi cabeza, hasta que sentí que me tocaban la espalda:

Era mi celular vibrando, no le hice caso, seguí durmiendo, hasta que la humedad regresó y por fuerza mayor decidí alejarme de las causa de mis alergias y mis alianzas con antihistamínicos, anti-inflamatorios y corticoides que me ayudaron a superar mis males esta ultima semana.


Cuando recobré la conocimiento pensé:

Te quiero.


Creo que hay razones suficientes para extinguir la emoción, sin embargo se reciclan en mis pensamientos.


Fui a mi hueco personal y privado de toda la universidad, miré por la ventana y allí estaba, sonriendo frente a una laptop, nos vimos, rechazando con frialdad una respuesta de él.


Me cuesta ser así.

Demasiado.

Es la primera vez que me cuesta y duele tanto.


Ignorar a alguien es el peor castigo que puedes recibir.


En este caso soy la ejecutante, siento que estoy siendo muy rigurosa y severa.

Las decisiones están tomadas pero siento una necesidad de analizar o encontrar una posible manera de que esto no me afecte tanto, y no la encuentro.


Quiero a mi propio oso polar,

para invernar juntos en el frío

y poder salir a cazar en verano.


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